martes, 21 de febrero de 2012

¡He probado de todo y nada funciona!

El título del post de hoy creo que lo dice todo, porque hay veces que ya no sabemos que más hacer para que un niño evoluciones a cualquier nivel. Por eso, voy a contaros una cosa obvia, pero que a veces como adultos y nuestra locura de día a día, se nos olvida, la constancia.

Lo primero que debemos hacer ante una situación difícil con los niños es analizar la causa que lo produce, sólo cuando tengamos solución a esta cuestión podremos trazar un plan de acción. Para ello nos preguntaremos:
- ¿su momento evolutivo no lo explica? 
- ¿ en que momentos ocurre?
- ¿con quién o quiénes?
- ¿ante qué ambiente ocurre: cole, casa, con abuelos,...?
- ¿qué puede intensificarlo?
- ¿cómo respondemos los adultos ante esto?

      Entonces, ya podemos poner un plan de acción, ante lo que todos los adultos (y si pudiera ser hermanos) debéis actuar todos a una, actuando todos de la misma forma ante las mismas situaciones. 

     Los niños, dependiendo la conducta a modificar, tardan un tiempo en realizar el cambio y esto puede resultar muy frustrante par el adulto que queremos resultados inmediatos. Pero esto no siempre ocurre así, por lo que ante la desesperación cambiamos de técnica porque en la primera semana no lo vemos claro.

     Es verdad que cada semana debemos analizar si hay evolución en el niño, pero basada en objetivos mínimos y resaltando los pequeños cambios positivos. También nos debemos autoevaluar a nosotros mismos, si nuestra forma de actuar es la que habíamos acordado o debemos mejorar en algún aspecto.

     Sólo cuando llevado un tiempo mínimo de un mes, si no hemos observado ni el más mínimo cambio, entonces pensaremos en modificar el plan.  Si bien, antes pensaremos en que los niños, sobre todo los más conflictivos, aumentan su conflictividad en la primera etapa de la actuación, ya que es la forma que tiene de revelarse ante los cambios, ya que su conducta no le sirve como antes.

     Por lo tanto, en estos casos, la paciencia, constancia y unión familiar son indispensables, sin desesperarnos al primer intento. Recordad que cualquier pequeño cambio del adulto es un gran cambio para el niño.


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